sábado, 17 de diciembre de 2011

Euforia eólica

El viento agita y silba encolerizado en toda la ciudad, agita la persiana de mi cuarto y aunque estoy cansado no deja que me duerma. En el restaurante, la cúpula vibraba y las ráfagas sonaban como si de verdad fuéramos a salir volando en el ovni que todo el mundo cree que gira. Volviendo a casa dificultaba mi paso y vandálicamente sin que nadie denuncie esparcía la basura por todas las calles, arrastraba vallas, doblaba árboles y tumbaba los muebles viejos que alguien arrojó y dejó junto a los contenedores.
Es un viento fuerte y poco frecuente similar a la euforia que a veces me agita por dentro, me sube las pulsaciones, me vuelve ingenioso y ocurrente. La euforia eólica que me llena de vida y energía, los momentos en los que me siento realmente fuerte.

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