Los secuestradores entraron y le pegaron una paliza tremenda al padre, dejándolo inconsciente. Al despertar, magullado, dolorido y ensangrentado enloqueció a pesar de las lesiones al ver que se habían llevado a su hijo. Había un mensaje en el salón. Si en dos horas no ingresaba cien mil euros en la cuenta que dejaron escrita, lo matarían.
Desesperado a sabiendas de que era imposible juntar esa cantidad en tan poco tiempo empezó a dar vueltas por todo el piso mientras se desesperaba y sollozaba angustiado.
Sonó el timbre. Volvió a sonar dos veces más hasta que el padre salió de su shock y por fin abrió la puerta. Era el vecino.
Al ver las evidentes marcas se preocupó y lo primero qué hizo fue preguntar qué había sucedido. Lo cierto es que no habían tenido hasta entonces demasiado trato. Sabía que ese hombre vivía en su bloque pero apenas habían intercambiado un cordial saludo al cruzarse en el portal.
Rápidamente y consciente de la urgencia de la situación el vecino le dio la solución.
Junto con el número de cuenta había un número, así que sin preguntar llamó. El padre del chico secuestrado miraba desorientado, sin saber qué es lo que iba a decir, qué se le podía haber ocurrido a aquel hombre.
Estupefacto escuchó la proposición que hizo a los secuestradores. Dado que era imposible juntar tal cantidad de dinero, ofrecía un cambio. El vecino daría a su hijo como rehén.
Sin opción a que reaccionara en apenas una hora el hijo fue devuelto y sin dudar el vecino dio a cambio al suyo.
Las negociaciones prosiguieron, pero todo se torció.
Horas después, tras una espera agonizante recibieron una breve llamada: habían asesinado al hijo del vecino.
Sin embargo, al enterarse de esto, lejos de sentirse culpable, el padre al que ayudó el vecino dando su hijo a cambio, prosiguió con su vida y apenas llegó a darle el pésame.
Con el tiempo el vecino se quedó solo, sin la compañía de su hijo al que asesinaron sin culpa alguna, y así, necesitado veía como el hombre al que había ayudado sin miramientos vivía indiferente, como si nada hubiera sucedido.
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