domingo, 5 de febrero de 2012

No es nada fácil

No sé si será este frío, si será esta soledad, pero no es nada fácil. No me acostumbro a que me despierte el ruido por las mañanas, a que el perro me ladre cada día, a tener la nevera medio vacía. A estas diez horas de trabajo que a lo largo de mi vida serán millones. No es esta la vida, esto no es vida. Qué tristeza hablar con hombres mayores que resumen su vida diciendo que trabajaron durante cuarenta años en esto y lo otro, que se casaron tuvieron hijos y ahora tienen nietos y a los que siento tan solos al fin y al cabo como yo me siento ahora mismo.
No es nada fácil luchar contra mí mismo, contra mis malos deseos. A veces pienso que mi corazón es malo y que no podré alcanzar mis metas. A veces me torturan los días en los que nada sale bien, en los que me levanto cansado y sin alma y con frío. Las sogas de la mediocridad me atenazan mientras yo quiero volar, pero mi mente sueña despierta y los sueños, sueños son. Me tortura una vez más la inconstancia, me río triste de mí mismo cuando aún callo lo que siento por miedo al qué dirán. No soy valiente, ni tenaz. Me deprimo, me come la ansiedad. Mi habitación está sucia y desordenada, anclado a una dejadez que marca todos mis movimientos lentos y torpes. Vivir así es tan poco acogedor que buscar lo bueno es como buscar buenos corazones en esta sociedad. Me escondo de la gente y me revuelco en mi propio aislamiento. Y a veces me odio, a veces me quiero, a veces me siento satisfecho de mí mismo, a veces me vuelvo a odiar.
No es nada fácil.
Acabo de recibir un mensaje de Jairo justo en el momento en el que más lo necesito. Solo por tener un amigo así merece la pena el resto. Solo por eso merece seguir buscando, seguir luchando, seguir aguantando.
Pero no es nada fácil.

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